Plasma

Viernes, 20 Junio   

Casi todas las pantallas de plasma tienen diseño panorámico, lo que quiere decir que cuentan con un ratio de pantalla de 16:9, que es el estándar utilizado para la Televisión de Alta Definición y se aproxima al ratio utilizado para la mayoría de películas actuales Esto hace que tengan un diseño de pantalla más rectangular que las pantallas tradicionales, casi cuadradas, de 4:3. Con alguna excepción, sus tamaños de pantalla oscilan entre 42 y 61 pulgadas. En cuanto a sus precios, varían entre 2.000 (1.566 euros) y 20.000 dólares (15.660 euros).

Con el plasma obtienes aquello que pagas, lo que quiere decir que no puedes esperar la misma calidad de imagen en una pantalla de 42 pulgadas y 1800 dólares (algo más de 1.409 euros) que en un modelo que valga 3000 dólares (2.349 euros), aunque tenga el mismo tamaño. El modelo más asequible al bolsillo tendrá una pantalla de definición mejorada y un contraste más pobre, lo que se traducirá en una imagen más suave con menor cantidad de detalle.

Ni siquiera las mejores pantallas de plasma son capaces de igualar la capacidad de las pantallas CRT para reproducir negros profundos y gradaciones de gris. Se aproximan tanto, sin embargo, que probablemente no notarías la diferencia excepto en una comparación directa. Al igual que los CRT, los monitores de plasma utilizan fósforos para generar la luz, lo que significa que pueden estar expuestos a el efecto “burn-in” (imágenes estáticas que se quedan “pegadas” a la pantalla).

Si bien algunos dispositivos de plasma incorporan altavoces que se pueden acoplar a ambos lados del televisor, la mayoría no tienen ni altavoces ni sintonizador de TV integrado. Deberás tener en cuenta estos costes adicionales a la hora de calcular tu presupuesto.