Cuestion de Tamaño

Miércoles, 2 Julio   

Los retroproyectores son la fórmula para contar con pantallas de más de 50″ sin que salga tan oneroso como una TV de plasma. La mayoría son de formato panorámico (16:9) y se encuentran adaptados para la alta definición (como la que ofrece un DVD). Tienen una calidad casi tan buena como las televisiones convencionales, y su espesor está a medio camino entre las anchas CRT y las casi planas de plasma o LCD.

Para acercarse todavía más a la pantalla del cine, lo más conveniente son los proyectores: cañones de luz del tamaño de una caja de zapatos, que se pueden conectar al PC, TV, DVD, etc., capaces de proyectar una imagen de 300 pulgadas (7,6 metros de diagonal). Con precios a partir de 1.000 euros y hasta más de 6.000, dependiendo de la resolución, el brillo o luminosidad, su gran atractivo es el tamaño de la imagen, adaptable gracias al zoom o la distancia a la que se sitúe de la pantalla. La pega es que necesitan disponer de mucho espacio -no obstante, algunos en tan solo dos metros proyectan una imagen de 80″-, controlar la luminosidad del entorno y adquirir una pantalla aparte, aunque una pared adecuada puede servir (con peor calidad de imagen). Además, las lámparas, que cuestan unos 400 euros, sólo duran unas 3.000 horas